Los productos cosméticos que utilizamos para el cabello, llevan muchos componentes tóxicos que se acumulan en nuestro cuero cabelludo y llegan al torrente sanguíneo. Por ese motivo hace unos años que me tiño el cabello con Henna, ya que mi objetivo es reducir al máximo los productos químicos tóxicos.

La Henna proviene de un arbusto cultivado en oriente que se utiliza desde hace siglos para teñir el pelo y realizar dibujos en la piel. La Henna colorea el pelo y en cada lavado se va aclarando un poquito, perdiendo el color de forma progresiva.

 

Para que el color se fije es necesario que actúe durante 2/6 horas en función de la marca, por lo que al añadir aceites esenciales, también cumple una función de mascarilla.

En un bol que no sea metálico, mezclamos con una cuchara de madera, los siguientes productos:

– 50 grms. de Henna (la cantidad varía en función de la medida del pelo)

– 1 taza con infusión de Ortiga (templada)

– 4 gotas de Romero

– 4 gotas de Lavanda

– 4 gotas de Madera de Cedro

Algunas de las propiedades de los aceites esenciales:

– Romero: trata la caspa y la caída del cabello

– Lavanda: fortalece la raíz del pelo y  reduce la caída.

– Madera de Cedro: estimula los folículos pilosos y aumenta la circulación del cuero cabelludo combatiendo la fragilidad del cabello. 

 

 


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